“EVALUACIÓN EN PREESCOLAR”
En
la actualidad surge una necesidad de valorar día a día las acciones que
realizamos en nuestra vida cotidiana, se implementan diversidad de estrategias
para percibir si es adecuado la forma de hacer las cosas o es necesario cambiar
o modificar algún aspecto y con ello mejorar nuestra persona, aprender nuevas
cosas, lograr metas e identificar necesidades y a partir de ahí poder
trascender de lo cotidiano.
Por
medio de este ensayo se pretende mostrar
uno de los temas de gran importancia en el ámbito educativo, “la
evaluación en la educación preescolar”, la cual se caracteriza por la
valoración de los niveles de logro de las competencias agrupadas en los
distintos campos formativos, contenidos en el programa, es decir, se hace una
comparación de lo que los niños saben o pueden hacer con referencia a los
propósitos educativos del mismo.
De
ahí la vital importancia del preescolar ya que favorece un sin fin de
aprendizajes y promueve el desarrollo integral del alumno en situaciones
reales, dentro y fuera del Jardín de Niños, esto es precisamente una de las
intenciones que se deben desarrollar “aplicar lo aprendido en la vida cotidiana
y que sea funcional al alumno”.
Cabe
mencionar la misión primordial del docente
en el proceso de evaluación, es educar para la vida y no solo trasmitir
conocimientos debe de trascender las prácticas tradicionales y permitir que los
alumnos den sentido a los saberes, que descubran los diversos ambientes de
aprendizaje y lo apliquen en su vida cotidiana.
“La evaluación en la
educación preescolar”
A lo largo de los años la educación se ha transformado, las escuelas han
pasado de aplicar el método tradicional donde los profesores impartían sus
conocimientos y enseñaban de manera monótona, hasta la escuela actual que
aplican el método de enseñanza donde el alumno, el maestro, los padres de
familia y comunidad educativa trabajan en conjunto para lograr el potencializar
integralmente todo el ser del niños, con el fin de mejorar el nivel de calidad
educativa del país y con ello formar ciudadanos ejemplares en conocimientos,
valores, habilidades, que sean capaces de resolver problemas en la vida
cotidiana y promover el progreso de la sociedad.
Para lograr dicha meta requiere tiempo, dedicación y
esfuerzo por parte de todos los actores escolares, entre una de las principales
en el ámbito educativo, es la evaluación, se considera relevante identificar
cuáles son las finalidades y funciones, según el PEP 2004 menciona que:
La evaluación del aprendizaje es un proceso
que consiste en comparar o valorar lo que los niños conocen y saben hacer, sus
competencias, respecto a su situación al comenzar un ciclo escolar, un periodo
de trabajo o una secuencia de actividades, y respecto a las metas o propósitos
establecidos en el programa educativo de cada nivel; esta valoración –emisión
de un juicio– se basa en la información que la educadora recoge, organiza e
interpreta en diversos momentos del trabajo diario y a lo largo de un ciclo
escolar.
Se considera
que el evaluar competencias
siempre implica evaluar su aplicación en situaciones reales, en el contexto
inmediato de los niños, pues a fin de cuentas es ahí donde se desenvuelven como
naturalmente son y de ahí surgen los verdaderos problemas que los definen como
personas aptas para buscar soluciones de manera autónoma, pensando en todas las
posibilidades y eligiendo la mejor opción.
Esto requiere del uso de instrumentos y estrategias
en función de las características específicas de cada competencia y los
distintos contextos donde esta debe o puede llevarse a cabo, pues en el aula
solo se ve una parte de la realidad inmediata del alumno, de ahí surge la vital
importancia de la intervención educativa, de la docente la cual desempeña un
papel clave en el aprendizaje de los alumnos pues considera importante que los
niños y las niñas aprendan, o respecto a cómo aprenden y, diseña las
actividades que deben realizar, toma muchas decisiones antes y durante la
jornada escolar, a partir de las necesidades que el alumno tiene.
Así mismo la participación de los niños en la
evaluación es esencial como lo menciona el PEP 2004:
Las niñas y los niños pequeños reflexionan
sobre sus propias capacidades y logros; lo hacen durante el proceso educativo,
en los momentos y las situaciones en que experimentan sensaciones de éxito o
cuando identifican dónde y en qué se equivocan; asimismo, se forman opiniones
acerca de las actividades en que participan durante la jornada de trabajo.
Estas aportaciones, permiten visualizar el
avance, los logros y dificultades que
los niños presentan en su propio aprendizaje de una manera más específica
mediante plenarias los niños pueden hablar acerca de cómo se sintieron, qué les
gustó o no, por qué pudieron o no realizarlas, qué se les dificultó, etcétera. Una
habilidad que la educadora debe desarrollar en este proceso es la observación y
la escuchar, pues debe tomar en cuenta sus apreciaciones y favorecer sus
capacidades de expresión oral, argumentación y participación en el grupo, pero
también de obtener información que dé lugar a la revisión de las formas de
trabajo empleadas para identificar las adecuaciones necesarias que se deben
implementar en el aula.
Existen tres momentos de la evaluación que se
mencionan en la guía de la educadora 2011:
·
Inicial o diagnostica.
·
Intermedia y final
·
Permanente
La
evaluación diagnostica se realiza al inicio de cada año escolar y se utiliza
para que la docente identifique el nivel de competencias que muestran los
alumnos al iniciar el programa, permitiendo que desarrolle una planificación
del proceso enseñanza aprendizaje y lo orienta respecto a las necesidades de
cada uno de los alumnos.
La
evaluación permanente es el proceso de obtener, sintetizar e interpretar
información para facilitar la toma de decisiones orientadas a ofrecer
retroalimentación al alumno, es decir, para modificar y mejorar el aprendizaje
durante el período de enseñanza. En este proceso se utilizan variedad de
instrumentos que facilitan la evaluación entre los que destacan el expediente
personal de los alumnos, el diario de trabajo, el portafolio de evidencias y
las listas de cotejo.
La
evaluación final recupera la información que se ha obtenido de los resultados
de aprendizaje hasta ese momento, y confrontarlos con la evaluación inicial,
para tomar decisiones que lleven a reorientar o atender los factores que
obstaculizan el aprendizaje.
Otro
de los aspectos que se consideran relevantes mencionar es la participación de
las madres y los padres de familia pues la educación preescolar requiere de su colaboración, mediante una intensa comunicación de la escuela con las
familias respecto a los propósitos y tipos de actividades que se realizan en
ella. Pero al mismo tiempo es necesario establecer la apertura para escuchar y
atender las opiniones de las madres y los padres respecto al trabajo docente y
la escuela. Escuchar las opiniones de los padres
de familia sobre los avances que identifican en sus hijos, esto permitirá
establecer acuerdos y principios de relación y colaboración, en cuanto a
ciertos en los cuales los niños, requieren un soporte específico de la familia
para continuar avanzando en la escuela.
Uno
de los temas esenciales en el ámbito
educativo es la evaluación, entendida como el proceso a través del cual tenemos
una referencia de las competencias logradas por los alumnos, sus procesos,
avances, debilidades y fortalezas, etc.
Todo
proceso evaluativo sirve para conocer el nivel de logro de los alumnos con
referencia a los propósitos educativos de los programas, asimismo la evaluación
es una herramienta que al docente le permite valorar los procesos de la
escuela, docentes, padres, etc. integrándola con un enfoque más global que les
permita tener una mejor calidad educativa.
Es indispensable que como futura docente entiendan que la
evaluación del aprendizaje constituye la base de la educación, así mismo debe
tomar decisiones y realice los cambios necesarios y las adecuaciones
pertinentes para planificar acorde a los alumnos.
Es vital que mediante el proceso de evaluación sea una oportunidad para
favorecer la comunicación escuela-padres, así como la colaboración recíproca
entre todos los agentes educativos y la comunidad en general.